Un proceso sanador

Hace algún tiempo que vengo trabajando con este sistema. Cada día es una nueva sorpresa.
Con cada persona resistente que llega me he ido dando cuenta que hay algo que el EGO intenta proteger ante tanta resistencia. No es que se resiste de “caprichoso”. Lo hace para proteger de verdad, en los términos en los que el ego siente que hay que proteger.
Por supuesto, el alma SABE que solo estamos experimentando y que para poder hacerlo en todo su esplendor necesitamos tener muchas experiencias distintas. Algunas duelen, si, otras averguenzan, también.
Pero es lo que hay en este plano… y a mayor evolución, mayor amplitud de experimentación.
Siempre pensé que como seres colectivos que somos (aunque no nos demos cuenta de ello), las experiencias más difíciles le son dadas a los más preparados para soportarlas y el conocimiento adquirido en esa experiencia luego se reparte con todo el resto del colectivo humano.
Como la historia del centésimo mono de la que ya te conté en otro post.

La mayoría de las veces, cuando corremos la resistencia nos encontramos con abuso… en todas sus formas.
Con desamparos y abandonos, sufrimientos, culpas infinitas, silencios eternos. Humanidad con minúscula.

Correr la resistencia no es algo que se pueda hacer en una sesión.
Es decir, la resistencia se va colocando en capas.
En una sesión, en el mejor de los casos, podemos correr algunas capas, lo que lleva esfuerzo, mucho esfuerzo (de ambas partes, no solo del cliente sino también del practitioner) y alcanzar una capa mas interna, como si fuéramos una cebolla que vamos dejando información incómoda en las capas de adentro.
Si la persona llora… mucho mejor… porque va soltando los dolores que van quedando en su registro celular. Con cada registro que se va limpiando, se va accediendo a capas más profundas del Ser. Y así, sin darnos cuenta, de pronto nos vamos a encontrar trabajando con el Ser Superior.

Estas sesiones son realmente SANADORAS… para todos.
Para mi también.
Tengo por ahí dando vuelta otro post para escribir relacionado con:
ellos vienen para vos“.
Así me dijo una vez el Ser Superior de un cliente. Pero ya te voy a hablar en detalle de esto.

No importa cuan resistente sea, hay que seguir adelante porque la recompensa justifica el esfuerzo.
¿Cual es la recompensa?

El encuentro con uno mismo… ¿qué esperabas?

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