¡¡¡Que la inocencia te valga!!!

La inocencia, que de santa no tiene nada, le ha valido un costo muy alto a la Humanidad. Tal vez vaya siendo hora de dejar de hacernos chistes estúpidos en el día de los Santos Inocentes y hacernos cargo de que ya no somos inocentes… ni santos.

Me tuve que poner a ver de qué se trata este festejo de los santos inocentes… Mirá.
Dice Wikipedia:
El Día de los Santos Inocentes es la conmemoración de un episodio hagiográfico del cristianismo: la matanza de todos los niños menores de dos años nacidos en Belén (Judea), ordenada por el rey Herodes con el fin de deshacerse del recién nacido Jesús de Nazaret.
En Hispanoamérica y en España es costumbre realizar en esta fecha bromas de toda índole. Los medios de comunicación hacen bromas o tergiversan su contenido de tal modo que la información parezca real. Se trata de una libertad que se dan los agentes mediáticos para dar rienda suelta a su sentido del humor, oportunidad que solamente tienen una vez al año. Es tradición que los periódicos publiquen páginas enteras de noticias cómicas, con la advertencia de que es día de los inocentes, que van desde las que son una obvia mofa a cualquier suceso reciente, hasta las que parecen serias y engañan al lector desprevenido. El día de los inocentes se vive en todo el mundo hispanohablante.

En los últimos años empezaron a aparecer arrepentidos de haber ocultado durante tanto tiempo información que confirma la existencia de ET, naves, avistamientos, etc etc etc.
Entre otras cosas, porque hay algunos que se acuerdan de cosas mucho peores… O se olvidan…

¡Chocolate por la noticia!

Esos arrepentidos justifican su necesidad de hablar en “tengo una enfermedad terminal y no quiero irme con esto”… “ya estoy viejo y el tiempo se me acaba”… Y aducen que han hecho lo que han hecho porque: “era joven e inexperto”… “no sabía de qué se trataba”… “me llevaron engañado”…
En Argentina se le llama OBEDIENCIA DEBIDA.
OBEDIENCIA ¿a qué?
DEBIDA ¿a quién?

A ver corazones valientes.
Fuimos creados con libre albedrío para ser, hacer y tener lo que se nos antoje.
No le debemos obediencia a nada ni a nadie.
Más que a la mejor versión de nosotros mismos.
Y esa mejor versión no la vamos a conseguir haciendo que no sabemos, que no podemos, que no tenemos, que somos pequeños niños inocentes.

Viajamos a la luna pero no podemos sanar el cáncer con medicamentos que sanen y no que maten más rápido.
Telecomunicamos y triangulamos con el satélite para localizarnos y no podemos saber quién llama a nuestro teléfono hasta no atender la llamada (y solo lo sabemos si no se corta cuando atendemos).
Usamos heladeras y freezer pero todavía se tira comida y se muere de hambre.
No somos inocentes.

SOMOS COMPLICES.

Cada vez que elegimos hacer lo que nos es cómodo en lugar de hacer lo que hay que hacer… no somos inocentes. Somos complices.

Entonces dejemonos de justificaciones infantiles porque NO FUE LA SERPIENTE LA QUE NOS DIO DE COMER LA MANZANA.

Elegimos comerla.
Nos indigestó.
Bue… aguantate la diarrea…

Te quiero dejar un documental para que veas de qué somos capaces los humanos.
De cosas terribles.

Pero dejame decirte que no por eso van a venir seres de otras dimensiones a salvarnos.
No necesitamos salvación.
Necesitamos conciencia.

Mirate el MILGRAM EXPERIMENT

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