Preconceptos sobre el Infinito

En las conversaciones que vengo teniendo con el Infinito me he dado cuenta que tengo muchos preconceptos.

Uno de ellos es que no puedo hablar con el Infinito… Cosa que ciertamente ha sido descartada. Esto quiere decir que sí, que puedo, que todos podemos. Ahora lo que hay que hacer es aceptar que sí podemos. Son las dos etapas típicas que vengo atravesando en esto que hago desde hace unos años. Lo puedo hacer. Creo de creer y de crear, que lo estoy haciendo.

La segunda cosa, si es que pudiera establecer un orden de importancia en los preconceptos que tengo es, ¿de qué le voy a hablar al Infinito? Me he probado a lo largo de estas cortitas charlas que: da igual… la conversación solo comienza y ya… se va desarrollando.

La tercera es que siempre el Infinito me va a contestar… Y si… contesta hasta que ya no contesta. Me he dado cuenta que cuando el tema ha finalizado en el nivel en el cual la información requerida ha sido entregada, la conversación se corta. Y cuando se corta no hay nada que pueda hacer para reanudarla, salvo esperar.

La cuarta es que me va a contestar lo que me gusta o lo que espero que me conteste o como quiero que me conteste, o lo que espero que me conteste. Y la peor de todas ellas es que lo que me va a contestar es bueno para mi. Todos esos son juicios de valor hechos por mi y tienen que ver con la limitación desde la cual establezco lo que es mi conversación con el Infinito.
Dicho sea de paso estos sesgos los establecemos en la comunicación con las otras personas también.
Hay mucho trabajo que realizar en la comunicación humana todavía… Imaginate cuando no es entre humanos…

La quinta es que me va a contestar desde mi nivel de entendimiento… Y no… va a adecuar su respuesta a lo que puedo comprender pero me va a hablar desde un nivel de entendimiento al que no puedo llegar en abstracto. Lo que descubrí es que da metáforas para que pueda acercarme el concepto que está intentando transmitir.

Y ahi va la siguiente… no está intentando transmitir nada… Esta es la que mas me cuesta aceptar. Que al Infinito le da igual.

Tengo muchos otros preconceptos que todavía no me he dado cuenta. Voy a dejar abierto este post para seguir agregandolos a medida que los vaya descubriendo. Esto es como eso de que no podes limpiar la suciedad que no ves. Ahí vamos, limpiando pero sin hacer foco en la suciedad.

Hasta ahora tenemos que…
No hay principio.
Sin nombre.
Ha llegado la hora.
La voz.

En resumen… hay una voz que me habla telepáticamente que no tiene nombre ni principio y dice que ha llegado la hora de despertar… Le llamo Infinito. Pero no me dijo que así se llama.
El chalequito lo quiero blanco y limpio.
Gracias

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