No supongas

Terminando las sesiones en Santa Fe.
Hoy me tocó partida doble de contadores.
Un hombre a la mañana y una mujer a la tarde.
Me acuerdo del hombre que lo había conocido en el taller del año pasado, un azul estilo avatar. No había tenido oportunidad de hacer su sesión el año pasado, pero se me dió en esta oportunidad.
La mujer vino al taller de este año y cuando la vi me dije… que lindo hubiera sido hacer una sesión con ella.
Hay gente que me llama poderosamente la atención por su energía. Pero, ya sabés, nunca se quien va a venir a las sesiones.

El hombre vino hoy a la mañana.
No esperaba encontrar al azul porque casi nunca dan una información que ya dieron, amplian…
Asi que nos preparamos para una sesión diferente.
Es su primera vida en el planeta tierra… no me extrañó esa parte.
Había solo dos temas para entender. Su vida viene organizándose solita y en estos casos no me gusta escarbar donde ya hay movimiento. ES mejor que todo se vaya apoyando libremente que intervenir para buscar cosas que no están perdidas todavía.

Dolores siempre decía: si no está roto no intente arreglarlo.

Le pregunté que quería hacer… si seguir o dejar.
El aventurero sagitariano eligió seguir.
Dos temitas eran interesantes de abordar: el padre fallecido y el hijo adolescente tartamudo.

El tema del hijo tartamudo me llamó la atención. A veces hay personas que sienten o creen que debe ser todo perfecto y que no hay ninguna razón por la cual haya que tener X o Y. Pero todo tiene una razón de ser.
Viene de una historia familiar de inmigrantes suizo alemanes. Al parecer se aprovechaban de los indios en el Paraguay hace mucho tiempo y le robaban madera que luego vendían en otro lugar.
El bisabuelo paterno parece que era el que tenía esa historia en su haber.
Luego de 40 años de trabajo en una misma empresa al padre lo despiden por “supuesto robo” que por supuesto no había realizado. Falleció al poco tiempo de algo parecido a cáncer de pulmones aunque nunca se pudo determinar la verdadera causa. El hombre cree que fue de tristeza.
Dicen que el que a hierro mata, a hierro muere… o alguien de la generación posterior paga el pato.

Con el hijo, hicieron constelaciones familiares y pensaron que era algo que acarreaba el hijo por parte de la historia familiar materna. Y una de las opciones era “corregir” esa forma tartamuda de hablar.
A ver… no me meto donde no me llaman.
Resolvimos las cosas pendientes que quedaron de la relación afectiva con el padre fallecido.
Y luego pedí la presencia del SER LUZ del hijo.
Pregunté para que estaba puesta la problemática del habla ahí y dijo que era necesaria para el desarrollo del niño.
Si no está roto, no lo toque.
Cuantos aprendemos en esa vida por hechos que nos condicionan de alguna manera tal que nos fuerzan a cambiar. A veces esos acontecimientos son el motor sobre el cual nos apoyamos para ser lo que hemos venido a ser. Y quién soy yo para atreverme a tocar esa bendición…
El niño, cuando sea el momento, hará lo que haya que hacer.
El padre solo tiene que acompañarlo y tenerle paciencia.

Surgieron varias cositas mas… Pero estas son las mas importantes.
Gracias por darme la oportunidad de participar de sus vidas.

CompartirShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedInPin on PinterestTweet about this on TwitterEmail this to someone

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>