No hay nadie afuera

Hola compañer@s. Les cuento que no dejo de sorprenderme con cada regresión. A veces las cosas que parecen más obvias son a las que menos atención le prestamos. Hasta que llega un día en que esa obviedad nos sorprende. Este fue el caso.
Como ya habrán leído, las regresiones se separan en tres partes, la charla del inicio, la regresión propiamente dicha y la charla del cierre. Muchas de las inquietudes surgen en la charla del inicio o entrevista. Si bien es bastante extensa, no siempre se da la oportunidad de comentar todos los temas. Pero sí queda una idea clara de las razones por las cuales la persona está haciendo la regresión las que, no siempre, coinciden con la razón por la cual llegaron a la consulta.
En este caso, creí que habíamos entendido todo el proceso antes de iniciarlo. Sin embargo, en medio de la regresión la persona dice:

No hay nadie afuera. No hay nada afuera.

Lo dijo con un sentido casi mágico, como de profundo “darse cuenta“, como si fuera una GRAN REVELACIÓN.

Continué con el proceso como si fuera una cosa de todos los días… ¿No es obvio que no hay nadie afuera? Y no… no es obvio…

Tranquila, concentrate en tu proceso, no hay nadie afuera, las respuestas están en tu interior – dije
No hay nadie afuera – insistió.

Le resté importancia y seguí.
Cuando terminó con la regresión, lo primero que dijo al abrir los ojos fue:

No hay nadie afuera.

Ahora más relajadas me permití preguntar qué era eso de que no hay nadie afuera.

No hay nadie afuera de nosotros… somos todo… no hay nadie ni nada afuera de nosotros mismos. – dijo

Pronunció la frase con el mismo asombro que había escuchado en su regresión. Como si fuera un niño que EXPERIMENTA una verdad universal.
Me conmovió.
Por supuesto la mente sabía que no había nadie ni nada afuera.
Pero el ego esperaba experimentar alguien afuera de sí mismo, como si estuvieran divididos.
Como si alguien allá afuera le fuera a dar las respuestas que estaba esperando ahí adentro.

¡No! No hay nadie afuera.

Una cosa es entenderlo con la mente y otra experimentarlo con todo el ser.

¡No! No hay nadie afuera.

Por eso fue una gran revelación.
Porque fue una experiencia vivencial. Mas allá de toda lógica. Mas allá de toda interpretación. Más allá de toda expectativa.

¡No! No hay nadie afuera.

¡¡¡Somos UNO!!!

Gracias por permitirme ser parte de sus experiencias vivenciales.

Acá va el comentario de quien experimentó la regresión. Gracias!!!

Hola!!!! En realidad la sensación que me quedó a mí, era que si no lo hago yo, no lo va a hacer nadie. No va a venir nadie a curarme, a darme las respuestas, a decirme “es por acá”. Todas esas posibilidades son mías y dependen de mi, no de un Ser Superior que viene anda a saber de donde con el paquetito de respuestas para mí (“qué fácil”), “Hola Ser Superior, qué hago ahora?” Y “alguien” como si viniera de afuera me contesta. El Ser Superior, soy yo, y no es indivisible de mi ser consciente. Esa era la sensación. No lo había pensado desde el lugar que vos plantéas, pero veo que esa mirada o esa lectura está incluida también. Sigo extrayendo significados de esas palabras tan simples… Gracias Clau! Tengo un camino de allanar mi autoconexión, mi comunicación conmigo misma y confiar en mí. Necesitaba que “alguien” me validara, o me mostrara por donde ir, y no es así. Despejar las dudas y confiar en mis respuestas. Te mando un beso enorme!

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