Luchando con el Ángel de la muerte

A veces nos preguntamos para qué sirve lo que vamos estudiando en la historia de nuestra vida y la mayoría de las veces pensamos que muchas de las cosas que hacemos no sirven para nada. Pero si estamos ahí es por algo.
Dios no juega a los dados con el Universo“, decía Einstein. Lo que quiere decir que nada sucede al azar o por casualidad.

Cada vez que me pasa algo voy a buscar al archivo que tengo en la cabeza. Lo que sucede, conviene. Y, definitivamente, tiene una razón de ser. Pero hasta que no lo entiendo no me doy cuenta.
Hace un par de fines de semana fuimos a Santa Rosa, La Pampa.
Cuando salí, un día viernes, tenía “la cosa” y mi hermana también.
“La cosa” es esa sensación que las dos tenemos como de pre-sentimiento, o de inminencia… algo va a pasar y tiene que ver con algo feo que involucra a alguno de los cercanos.
Llegué esa noche a Santa Rosa, luego de viajar 6 horas en auto. Nada pasó… Llegamos con el vecino a dar la charla ante 50 mujeres. Y luego hicimos el taller de Conexión Cuántica y El Patrón.

Esa misma noche, me di cuenta que llevo la pierna izquierda dormida… como si fuera una energía que me recorre por toda la pierna desde el muslo hacia la rodilla. Pensé que era por tanto estar sentada. Pero hoy, todavía, sigo con esa sensación… tengo esa parte de la pierna totalmente dormida… Y me puse a investigar.

Nervio ciático… tiene que ser el nervio ciático. Aunque es raro que no me duela nada… solo tengo dormido…
Y ahí me acordé de la historia.
Nada de lo que pasa por mi mente pasa por causualidad. Y si bien soy bien DORIS, no recuerdo las cosas cotidianas, pero si recuerdo lo que necesito recordar.
Y me vino a la mente esta historia.

Jacob y Esaú hijos de Isaac y Rebeca.

La Biblia dice que cuando los muchachos estaban creciendo, Esaú, el cazador, un día vino hambriento, y le pidió a su hermano Jacob el plato de lentejas que estaba comiendo. Jacob le pidió que le vendiera la primogenitura como hijo mayor, a cambio del alimento. Esaú, viendo que este derecho era inservible para él en caso de morir, accedió, y así, en palabras bíblicas «despreció su primogenitura».

Este derecho no sólo incluía el tradicional rito de los primogénitos, el cual garantizaba un rango superior en la familia , sino también, una doble porción de la herencia paterna .

Cuando Isaac envejeció perdió mucha visión, hasta el punto de quedar casi ciego; envió a Esaú a los campos pidiéndole que cazara algo para una última comida antes de recibir su bendición. Rebeca escuchó y dio a Jacob dos cabritos para degollar y traerselos a su padre, para que recibiera de él la bendición en lugar de de su hermano.13 Jacob objetó que su padre, aunque estaba casi ciego, podría notar la sustitución sólo con tocarlo, ya que Esaú era bastante velludo, y él era lampiño. Rebeca le dijo que no se preocupara, y le colocó a modo de fundas las pieles de los cabritos sobre cuello y manos.

Jacob, así vestido, fue a la presencia de su padre afirmando ser su hermano. Entonces Isaac, sospechando de su voz, pidió que se acercara para palparlo. Una vez que se aseguró de que era Esaú, le dio la bendición. Tan pronto como Jacob recibió dicha bendición, se marchó. Luego llegó Esaú, montando en cólera por lo que había ocurrido. Isaac, quien ya se había dado cuenta de su error, le dijo que lo único que podía darle era una bendición menor. Esaú, en cambio, juró que iba a matar a su hermano, una vez que su padre muriese.

Finalmente no pudo matarlo porque cuando Jacob iba al encuentro de Esaú se encontró primero con el Angel de la Muerte y luchó por su vida.
El Angel de la muerte lo hirió en el muslo, en el nervio ciático.
Y como lo venció le cambió de nombre.
Pero no fue tan sencillo. Jacob no dejaba al Angel irse… se había aparecido como un hombre pero él pensaba que no era tal cosa por eso insistía en que le diera su nombre y que lo bendiga…

Déjame” clamaba el hombre. Jacob le respondió, “No te dejaré, si no me bendices”.

“¿Cual es tu nombre?” preguntó el hombre.

“Jacob” fue la respuesta.

Entonces el dijo: “No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido”.

Toda esta parte de la historia es una de las que mas me gustan por todos los personajes involucrados. Labán, Leah, Rachel, Yosef, el hijo de Rachel e Israel… las doce tribus, los doce signos del zodíaco. Luego de esa lucha todo comenzó a fluir a gran escala.
Si, así… fue necesario vencer al Angel de la Muerte para ser lo que había venido a ser.

Aunque luego de esta historia también esta la aventura del sueño de la escalera de Jacob.
Escaleras hacia arriba con ángeles que suben y bajan…
Jacob es uno de los personajes mas interesantes de esta historia. Aunque mi preferido es su hijo, Yosef.

Mi nervio ciático está como le debe haber quedado a Jacob luego de la lucha con el Angel de la muerte.
Pero estoy segura que esto tiene alguna poderosa razón.
De hecho vengo luchando energéticamente con muchos ángeles de la muerte humanos que si fuera por ellos ya me hubieran asesinado… Pero ya lo decía Einstein… Dios no juega a los dados con el Universo.
Asi que ajo y agua.
Hay Jacob para rato… todavía le falta ser el padre de las 12 tribus de Israel.
Comete esa mandarina.

Voy en su búsqueda.
Al infinito y mas allá.

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Un comentario sobre “Luchando con el Ángel de la muerte

  • el 1 junio, 2016 a las 9:24 pm
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    muchas gracias por compartir tan agradable, grande e inspiradora historia <3 :-)

    Respuesta

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