Las tendencias

Durante mi estadía en este lugar me he topado con 3 tipos de tendencias en la naturaleza humana:
Defenderse. Dar. Recibir (tomar también, aunque no es lo mismo).

Pueden existir algunas otras, pero no las he encontrado, o las he podido resumir en estas tres.
¿Qué quiere decir?
Hay personas que tienen una tendencia natural a defenderse. No se que… pero me defiendo, por las dudas.
¿Te diste cuenta de eso?
Este tipo de personalidades seguramente venía seteada con la tendencia básica: dar o recibir. Pero en medio del dogma que llamamos proceso de socialización escondieron esa tendencia y la convirtieron en defensa.
Baja autoestima, dudas permanentes o soberbia exacerbada, cuestionamientos insistentes, palabrerío interno y externo, inseguridad. etc.
Es cierto que nadie tiene una conducta exclusiva hacia una tendencia o hacia otra. Pero si te detenes a observar (a veces lleva un tiempito descubrirlo) vas a poder darte cuenta en los pequeños actos cotidianos, la tendencia natural.
Si te encontras con una tendencia defensiva, buscá un poquito mas porque seguro esconde un dar que lo asusta o un recibir que no quiere mostrar.

El otro día me crucé con una persona que luego de saludarnos me comentó que lee todo lo que escribo pero necesitó aclarar que no está de acuerdo con muchas de las cosas que escribo.
Muchas veces (ese es mi don natural) solo escucho lo que dicen sin armar juicio. Solo observo y trato de entender la naturaleza humana. Me cuesta… mucho.
Y siempre comento lo que observo, solo porque seguramente a alguien que también está estudiando la naturaleza humana (aún sin saberlo o sin quererlo) le puede servir la experiencia que vengo juntando de estar acá.
Me acuerdo de una regresión que hice una vez a una mujer exquisita que me contaba que estudió psicología porque desde pequeña intentaba entender cómmo funcionan los humanos. Y todavía, a los casi 50 no logra “sacarles la ficha” (decimos en Argentina).
Los humanos son raros, diría otra en una sesión.

Y es cierto, como los humanos son raros, muchas veces nos cuesta entender esa parte de humanidad que llevamos en los genes.
Soy dadora por naturaleza y por elección.
Por eso es tan difícil para mi entender el funcionamiento de una sociedad sustentada en el principio de TOMAR, ni siquiera en el de recibir. Porque tomar no es igual a recibir.

Recibir es aceptar lo que el universo tiene para darnos sin hacer movimiento alguno. Es una acción pasiva. Hay muchas formas de recibir. Hay formas activas de recibir y hay formas aguerridas de recibir: tomar. Un vampiro toma además de recibir. Los adolescentes se convierten en pequeños vampiritos (algunos no tan pequeños) cuando experimentan el recibir del libre albedrío.
Algunos nunca dejan esa postura y toman y toman y toman… sin responsabilizarse y sin comprometerse con una acción que les justifique ese recibir.
Es cierto que el recibir es una condición natural del ego. El ego busca recibir energía de reconocimiento ya sea activa o pasivamente. Pero en todos los casos es recibir.
Recibir es la tendencia natural de esta realidad. Hemos venido a recibir una experiencia humana.
Pero podemos ser algo mucho mas grande que eso.
Podemos recibir esa humanidad para dar experiencia a otras realidades.
Hay otras realidades que reciben información a través de nuestra experimentación en este nivel.
Así funciona el universo.

Estudiando Kabbalah aprendí el cuentito de la creación de esta realidad. Un dios dador por naturaleza que crea una vasija recibidora por naturaleza. La función de ese dios es dar y la de esa vasija recibir. Hasta que un día esa vasija, que había sido creada de la esencia del creador, decide que quiere dar también (al venir del creador dador también tiene esa potencia en su naturaleza). Entonces hace restricción de su recibir, deja de recibir. Ese dar infinito del creador sostenido por esa restricción de la vasija que decidió que quiere probar lo que es dar, dio origen al Big Bang y a esta realidad en la cual la vasija vino a experimentar el dar saliendo de ese recibir con el que fue creada.

¿Como llegué a este pensamiento?
Fue raro… Algunas veces cuando le digo a mi compañero: te amo… automáticamente pregunta: ¿por qué?
Amar no es algo que me lleve a muchos interrogantes.
Amo… y listo… Aunque cierto es que este amor no es de este mundo ni es algo que haya experimentado con anterioridad. Pero su pregunta fue mi pregunta… y por un tiempito la pregunta retumbó en mi interior.
¿Por qué?
¿Por qué lo amo?
¿Qué tiene de diferente que me hace amarlo como lo amo… diferente a todo el otro amor que haya conocido en mi vida?
Hoy me contesté la pregunta.
Y también me di cuenta que esa misma pregunta fue algo que me fui haciendo a lo largo del tiempo que me llevó conocerlo. Aunque una nunca termina de conocer a nadie, ni siquiera a uno mismo.
No es una respuesta convencional.
Pero ya sabemos que no hay casi nada convencional en mi.
¿Por qué lo amo?
Por narcisismo, nada mas…
¿Qué quiero decir con esto?
Quiero decir que no importan las apariencias, no importa lo que se vea desde afuera, no importa que el parezca Mr Spock de Star Treck y yo Cruela De Vil, nada de eso importa.
Es un dador… como yo.
Amo lo de mi que hay en él… casi todo.
Amo su esencia energética.
¿Por qué?
Porque es la mía, la suya, la nuestra.

Y es también la esencia humana, porque de ahí venimos, del DADOR UNIVERSAL.
Todos somos dadores en nuestra esencia energética.
¿Qué estamos esperando para dejar salir esa tendencia?

Si, lo se. Si alguien da, alguien tiene que recibir. Así es el mundo del juego de esta dualidad. Pero como es un juego podemos “hacer de cuenta” que podemos dar y podemos recibir, que somos UNO y que ese UNO que somos puede jugar el juego recibiendo y dando alternativamente o recibiendo para dar y asi se mantiene el círculo virtuoso del dar y recibir. Y la balanza equilibrada.

Con el tiempo y mi estancia acá comprendí que este no es el mundo del dar indiscriminado. Este es un mundo dual donde hay un juego, como una balanza de dar y recibir que tiene que estar en permanente equilibrio para no lastimarse ni lastimar. El dar indiscriminado en este mundo no es una virtud. Es debilidad o es soberbia. Y eso no es visto desde ese punto de vista en otras realidades no duales.

Pero el juego es acá y es aquí.
Y las reglas son estas.
Ya que estamos en el baile… bailamos.
Soy dadora por naturaleza y tengo que aprender a dar en perfecto equilibrio. Esto implica que tengo que dejarme recibir también. Intercambiar.

Ayer mi hija me pregunta:
– ¿Mamá por qué cobras por las regresiones si es algo que la gente necesita?
– Cuando vas a la verdulería, ¿el verdulero te cobra la comida que compras?
– Sí…
– Y ¿por qué te la cobra si vos la necesitas?

Imagino que no hace falta que explique el intercambio a esta altura ¿no?

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