Guardianes de la Galaxia

Llegué a la película por casualidad.
Recien vuelta de México, decidimos con mi hija ir al cine. No voy al cine usualmente. Tanta gente me altera. Los espacios, el movimiento, el compre-compre-compre, las luces, el popcorn y la coca cola, definitivamente no son para mí. Pero bue… la “normalidad” que mi hija ansía.

Fijate en internet y vemos que hay.
Me imaginé ir a ver Lucy, pero todavía no está en cartelera.
La única opción mas o menos aceptable (considerando que ir al cine un fin de semana lleno de gente no es ni lo más mínimo de aceptable para mí) fue: GUARDIANES DE LA GALAXIA… en español.
Detesto ver películas en español…
Y si… detesto muchas cosas…

Me aguanté el centro comercial un domingo lleno de gente.
Me aguanté la comida de McDonalds, que no comí… obvio.
Me aguanté la fila para entrar.
Los niños gritando.
Los padres peleando.
La cotidianeidad de esta dimensión. Una parte de ella, en rigor de verdad, porque hay otra cotidianeidad que ni siquiera puede ir al cine.

Estando en la fila me agarró el patatus.
Mi hija ya está acostumbrada. Pero intenté que le pase desapercibido y empecé a respirar.
Inspiro 4 retengo 4 exhalo 6 retengo 2… otra vez…
Y así, mas o menos, pude soportar la tensión. Hasta sentarme en la butaca.
Tarde mas o menos media hora para volver en mí.
Mientras la película se venía poniendo fuerte.

Empieza de forma muy dolorosa y mi hija dijo: mamá no me gusta…
¡Qué lindo momento!
Nos vamos… dije.
No, esperemos, dijo.
Y entre lágrimas nos quedamos…
No… no voy a contarte la película. Tenés que ir a verla.

Rápidamente la escena va cambiando y lo que era triste pasó a ser humorístico y épico galáctico.
El niño, creció. Y de tener unos pocos años se transformó en un musculoso de treinta y pico. Lo mas gracioso es que me hacía acordar a mi novio escorpiano de los 19 años. Con lo cual, lo amé desde la primera imagen.
Él también… de ser un típico chico de pueblo se transformó en el rey de la soja. Pero esa es otra historia.

Dicho sea de paso. En toda película que se precie y cumpla los ritos del viaje del héroe, siempre aparece una chica y una historia de amor.
En este caso, el chico es un típico Libra, ascendente Escorpio y la chica una Típica aries, ascendente Aries.
El negocia todo, ella toma las armas.
El estereotipo hombre-mujer pero visto al revés.
¿A quién o qué me recuerda?

Yo no soy una princesa… soy una guerrera…

Lo interesante de la película es que se me iba metiendo en las entrañas… A medida que pasaban las escenas iban apareciendo los transhumanos (mitad humanos, mitad robot) y toda la teoría actual respecto del humanismo en robotización. Los azules, los verdes, los híbridos, la comunidad galáctica, las ciudades estelares, y toda la parafernalia de historias que me conmueven en cada regresión.
Matrimonios de diferentes razas.
Historias de amor galácticas.
Pero también sexo intergaláctico por puro divertimento.
Los excluidos y abandonados del sistema.
Los guerreros energéticos.
Las guerras que no se ven pero que se sienten.
Las batallas espaciales.
La dominación de unas razas ET sobre otras razas ET.

Es como si alguien hubiera juntado todo lo que vengo escuchando en los últimos años y lo haya transformado en película.

Y es así como fui entendiendo el por qué de la guerra energética que se libra en el Planeta Tierra.
¿Dónde?
En internet, por supuesto.

Este plano y esta realidad es simplemente un juego.
Para seguir manteniendo su existencia, hay que seguir manteniendo el juego.
La batalla entre razas de ET se libra en el juego.
En la 3D la realidad ilusoria continúa como si acá no estuviera pasando nada.
Esto garantiza que la experiencia en esta dimensión continúa como siempre, aunque haya guerras librándose entre algunos. Y guardianes protegiendo la galaxia.

Es sólo una película… dirán algunos.
Y para ellos, si lo es.
Se les garantiza la experimentación artificial e ilusoria en esta dimensión.

Sin embargo, a medida que las escenas se iban moviendo, para mí la película iba mostrando más y más la realidad cotidiana en la que me muevo.
Y esto me empezaba a conmover hasta las lágrimas.
Y esto movía mi emocionalidad en formas que no recordaba que sentía.
Extraño casa… si… mucho… mucho… mucho…
Después de Cloud Atlas, esta es la película con la que mas lloré… como añorando algo que no puedo recordar todavía.

El protagonista, que no tiene la menor idea de quién es, solo sabe que fue llevado hasta esa realidad por una abducción alienígena a los 8 años. Esos aliens no eran mas que piratas galácticos, ladronzuelos de poca monta que le enseñaron a robar. Y a eso se dedicaba… Robaba… y vendía…
Hasta que robó algo que no debió haber robado nunca.
Y el viaje del héroe comenzó veintiseis años mas tarde.
Número simbólico si los hay.
La gematria del nombre en hebreo de Dios de cuatro letras.

Apareció la chica, que le iba a robar lo que él había robado.
Aparecieron los captores, un mapache cibernético y un árbol.
Estando en el taller de DF, un participante se reconoció árbol.
La última regresión de Tijuana fue árbol…
Igualitos al personaje de la película.
YO SOY GROOT…
TODOS SOMOS GROOT…

Todos ellos, al igual que el último miembro del equipo, fueron segregados, excluidos, abandonados, estigmatizados de una u otra manera en sus historias de vida.
Ninguno de ellos encajaba o se adaptaba al molde estandarizado.
Estaban solos aún en medio de la multitud.
Eran perseguidos.
Burlados.
Con la única excepción del mapache y el árbol que se tenían el uno al otro.
Todos los demás estaban solos.
De una soledad que solo se puede comprender cuando sos el único de tu especie viviendo en un mundo que te es ajeno.

Por supuesto, la historia continúa.
Ella no lo mató, ni le robó el botín.
Los captores no pudieron capturarlo.
Y terminaron todos presos en una cárcel de máxima seguridad.
Como buenos inadaptados. Nada es lo que parece ser. Y la cárcel fue transformada en una batalla campal en la cual consiguieron otro compañero.
Un desequilibrado galáctico que se transformó en un miembro más de los locos.
La unión hace la fuerza.
Todos para uno y uno para todos.
Muertos ya estamos, hasta la victoria siempre, mi comandante.

Huyeron.
Se sacrificaron.
Y vencieron.
Vencieron las limitaciones de su realidad.
El árbol los protegió…
TODOS SOMOS GROOT.

El protagonista se resistió a verla morir y murió con ella.
Algo que solo el AMOR INCONDICIONAL puede comprender.
Y como había amor incondicional, los dos vivieron.
Como en Matrix.
Ella lo salva a él y él la salva a ella.

Es una película llena de simbolismos:
la unión de lo femenino y masculino, pero también la unión de todos somos uno…
la amistad que une lazos mas fuertes que los que destruye la rivalidad…
la integridad del proteger y servir algo mucho mas grande que nuestras pequeñas vidas… la galaxia entera…

Algo muy profundo e interno movió dentro de mi.
Un recuerdo que no puedo olvidar… y que no tengo la menor idea qué es.
Solo se que ahí esta y que recuerda…
Recuerda algo mucho mas inmenso …
La eternidad…
Aquí y ahora…

C O N T I N U A R A…

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Un comentario sobre “Guardianes de la Galaxia

  • el 20 agosto, 2014 a las 2:23 am
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    linda pelicula, sobre todo el amor indondicional triunfando sobre diferentes formas de pensar y que como seres tan diferentes se unen por el bien de la galaxia, y aqui (los humanos) siendo todos de una misma raza no puede haber unidad. p.d. me encanto el árbol

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