El Método en Armenia – Colombia

Amor llegar a Colombia.
A principios de año fue Medellin, pasando por Armenia a la Maloca del tayta. Esta vez fue Armenia directamente.
El aeropuerto de Armenia se llama EL EDÉN y en muchos sentidos fue como estar en el Edén.
El lugar, la selva colombiana, el vecino, la gente, las experiencias. Gracias Colombia y gracias Isabel Cristina Bolivar, mi amiga la curandera. Gracias también Elena Peñaranda con toda la organización.

Te contaba que en el aeropuerto de Lima me encontré con el vecino, pero también con la clau de Lima y su esposo.
Parecía continuar la experiencia de Lima.
En Lima la idea fue abrir las puertas de la Nueva Lima, una ciudad etérica que está bajando a la realidad. No hicimos la conexión para saber por qué Armenia, o por qué Colombia. Pero si no lo hicimos es porque tal vez no era necesario.

Nos establecimos en una finca llamada La Holanda. No puedo evitar hacer la asociación. La reina de Holanda es Máxima, una argentina casada con el rey Guillermo. Bueno… como decimos en argentina… la dejaron picando. Y lo cierto es que esto resume mi propio viaje a Colombia. Encontrar mi versión máxima.
Te contaba en un post que tuve una sesión con un sanador colombiano. Este es un país muy “supersticioso”. Las brujerías, las limpias, el yagé usando para cosas poco santas, y vaya una a saber cuantas cositas por el estilo. Ese sanador detecto en mi campo energético algo que no estaba lista para descubrir hasta ahora. Y esa ha sido una de las razones de mi llegada a Colombia, también. Por supuesto que no me di cuenta hasta ahora.
Participé de la sanación con el yagé el día de Halloween, contra todo pronóstico.
Y fue revelador.
Incluso vino con sueño del día siguiente y todo.
Pero no voy a hablarte de eso ahora.
Lo cierto es que esa experiencia terminó de quitar las limitaciones que me impedían llegar a mi versión máxima. Asi que, como decimos con el vecino, Agarrate Catalina porque si pensabas hasta ahora que soy un huracán… no quieras saber lo que se viene en mi versión RELOADED.

Estoy de filmación en filmación. La gente de acá es mágica. Y si bien no creo en muchas de las cosas que creen, comparto el amor incondicional que profesan y eso nos une mas allá de toda diferencia cultural.
Hay dos experiencias bien marcadas en este viaje a Colombia: el Cielo y la Tierra.
El Cielo lo vimos en El Método.
La Tierra en el yagé.

Este grupo fue realmente mágico.
Si, lo se. Siempre digo lo mismo. Es que cada grupo tiene un encanto particular.
En este éramos 12. Diez mujeres y 10 varones.
Haciendo El Método en el Eden, en la finca la Holanda.
Lo interesante es que el yagé también fue realizado en otra finca llamada La Holanda. Y no tienen nada que ver una con la otra. Lo misterioso de esa ceremonia es que justo quedé tirada en el piso en la Maloca frente al sillón del tayta. Como si existiera un línea invisible que unía el Cielo y la Tierra.

El Método fue de un nivel de conexión exquisito.
Hay una práctica que siempre hacemos que es la que mas me gusta porque enfrenta a los facilitadores con su ego.
Ya veníamos viendo que es un grupo muy mental. Hay psicólogas, educadoras, médica y hasta un politólogo. Un grupo realmente racional.
Cuando hicimos esa práctica, por primera vez en la historia de los grupos de capacitación de El Metodo, empezamos con una fuerza tan mental que de pronto hubo que hacer una conexión para acomodar la energía. Todo se fue organizando solito. Bajó una fuerza de amor increíble y eso hizo que las prácticas siguientes fueran conectadas desde el corazón.

Esa misma noche tuvimos la ceremonia del tabaco y la presencia del tayta. El tayta es puro corazón y sin saber lo que habíamos experimentado ese día, todo su discurso habló de la apertura del corazón. El Universo está organizado y controlado por agentes del destino, diría Hollywood.

Luego te cuento en otros post lo que fue surgiendo de las conexiones.
Alguien se parió a sí misma, varios se encontraron con sus compañeros ET, limpiamos historias, conectamos con Jesus (un clásico en los grupos) y unas cuantas otras cositas mas.
Y hablando de eso, el última día de la capacitación vino el sanador y con él vino la energía de Jesús. Y se siente torbellínica en la espalda. El sanador caminó con Jesus en aquella época.

En la finca hay una cascada. Nos fuimos de excursión atravesando la selva colombiana que la rodea. El agua puede ser muy purificadora pero también mostrarnos su poder. En Lima estuvimos en la Playa. Acá en la cascada. El agua nos acompaña donde sea que vayamos. Hay un gran mensaje en el agua. Ojalá podamos tomarlo en todo su esplendor.

Terminando mi estadía tengo una conexión por realizar antes de irme. La estoy esperando mientras escribo esto.
Anoche aparecieron nuevos huéspedes en la finca y me engancharon para una conexión.
Guau! Una semilla estelar que gritaba desde su corazón entender que, como en mi, no hay nada malo en ella. Solo es diferente. Y diferente no es malo, es diferente, nada mas.

Gracias Colombia mágica.
Nos volveremos a ver.
Quedan las facilitadoras listas y preparadas para dar su versión MAXIMA.
Al rey Guillermo me lo llevo de vuelta a la Argentina.

Si tengo que hacer un resumen de lo que ha significado Colombia para mi, te lo puedo dejan en foto.
Es la foto de este post.

yosaltando

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