Dios no juega a los dados…

Dicen por ahí que Einstein dijo que Dios no juega a los dados con el Universo. Imagino que habrá querido decir que nada sucede al azar. Y estoy de acuerdo.

Nada sucede el azar es igual a decir que no existe la casualidad. Que todo sucede de acuerdo al plan. Que error es el nombre que le ponemos a los efectos de las causas que desconocemos.
Y sí… así lo creo.

El llegar a esta conclusión hizo que revise mi vida desde una perspectiva totalmente diferente.
Antes necesitaba psicólogos.
Ahora necesito entender.
Y no es que rechace la psicología. No. Me ha ayudado mucho a poder llegar hasta acá.
Pero la vida me ha empujado a ir un poco más lejos.

Te voy a compartir una parte del libro Conocés el secreto. Ahora podés aplicarlo.

Cuenta la ciencia que las pulgas y los elefantes tienen algo en común: Miedo a la libertad.
Las pulgas son animalitos muy pequeños y saltarines. Dicen que saltan hasta 800 veces su tamaño. Hubo una vez en que hicieron un experimento poniendo pulgas en una pecera. La pecera estaba completa de pulgas. Pero, está en la naturaleza de las pulgas. Saltaban y saltaban hasta salirse de la pecera.
Los científicos, entonces, pusieron una tapa encima de la pecera. ¿Y ahora? Las pulgas saltaban y saltaban hasta chocarse con la tapa, está en su naturaleza. Sin embargo, y para asombre de los que observaban, las pulgas fueron ajustando su salto hasta llegar a una distancia milimétrica de la tapa. Son inteligentes. Ajustaron el salto para no golpearse.
Un día, de repente, sacaron la tapa.
Las pulgas siguieron saltando hasta una distancia milimétrica de la tapa. Si, siguieron saltando para no chocarse con una tapa … inexistente por cierto.
¿Cuales son tus tapas?
Con los elefantes pasa algo parecido. De chiquitos cuando trabajan en el circo, los atan a una estaca firme en el suelo y con una soga que para el tamaño de su tapa significa sostén e imposibilidad de escape. Los elefantes van creciendo y se acostumbran a no salirse del lugar en el que fueron atados a la estaca. Y van creciendo, y van creciendo. ¿Nunca viste en el circo un terrible elefante inmóvil atado a una pequeña estaca clavada en el piso a la cual podría aplastar como a una pulga?
¿Cuales son tus ataduras?
Sigamos con los experimentos. Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cuando un mono subía a la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo.
Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo agarraban a palos. Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas. Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos. La primera cosa que hizo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera.
Un segundo mono fue sustituido y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado y se repitió el hecho. El cuarto y finalmente, el último de los veteranos fue sustituido. Los científicos quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos que, aún cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las bananas.
Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería: “No sé. Las cosas siempre se han hecho así aquí.”

La historia de la psicología nos ha traído hasta acá.
Estamos parados frente a una realidad nueva.
Me he visto empujada a sumergirme en esa otra realidad.
En esta realidad si bien uno queda sujeto al mundo de la psicología y de la ciencia, en la medida en que continúa teniendo una existencia en esta 3d, puede dar un paso más allá de lo conocido.

Las historias que escucho en cada regresión van más allá de lo explicable desde la psicología (estudio de la psique) porque no tienen que ver con la psique definida en los términos de esa ciencia.
La psique, del griego, psyché, «alma», es un concepto procedente de la cosmovisión de la antigua Grecia, que designaba la fuerza vital de un individuo, unida a su cuerpo en vida y desligada de éste tras su muerte. El término se mantiene en varias escuelas de psicología, perdiendo en general su valor metafísico. Se convierte así en la designación de todos los procesos y fenómenos que hacen a la mente humana como una unidad.

La psicología se quedó estancada en la mente humana. Ya sea vista desde el punto de vista personal o transpersonal.
La realidad que hoy estamos experimentando (no todos, lo se) va mucho más allá de lo que la mente humana puede explicar.

Pero no intento hacer una comparación, ni una justificación, ni desmontar una ciencia. No, nada parecido a esto.
Ir mas allá implica eso… ir más allá. Nada más.

En los años de terapia entendí muchas cosas sobre mi misma.
Los miedos, los mecanismos de defensa, las estructuras del carácter, etc, etc, etc.
Incluso intenté estudiar psicología como segunda carrera hasta que una alumna compañera me dio una bofetada en el bar de la universidad adelante de todos los alumnos que estaban ahí… Y si… otra escorpiana.
Lo que nunca me pudo explicar la psicología es por qué… por qué esos qué que la psicología me explicaba tan bien.

Dios no juega a los dados con el Universo… No.

Entonces existe un por qué para todos esos qué.
Existe un por qué tuve los padres que tuve.
Existe un por qué nací donde nací.
Existe un por qué estudié o no estudié y me casé y me divorcié y tuve hijos, y bla bla bla.

Encontrar a Dolores Cannon y todo su trabajo y hacer mi primera regresión con ella fue para mí como juntar las piezas de ese rompecabezas que llamamos vida, empezar a descubrir los hilos invisibles que unían cada pieza y comenzar a armar la historia multidimensional que incluye a esta vida y sus circunstancias.

Fue ir un paso mas allá de lo conocido.
Es elegir seguir yendo más allá.
Andando un camino nuevo.
Descubriendo a cada paso donde me llevan las piezas.
Encajando cada historia en su lugar, un lugar diferente, lleno de luz.

Usualmente, cuando salen de la regresión la pregunta que queda flotando en el aire es…
¿me lo inventé todo?

Y la respuesta automática interior es…
y si te lo inventaste todo ¿qué?

Porque el ego tiende a jugarnos esas pasadas… nos hace creer que la realidad es un juego y que el juego es la realidad.
Cada uno tiene que elegir en qué realidad quiere estar.

GRACIAS…

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