Cuanto nos falta entender…

La vida en el Planeta Tierra es sumamente diferente a la vida en otras realidades por diversas razones. El libre albedrío es una de ellas… la densidad también lo es… Pero hay una que hace la diferencia más extrema aún: la emoción. Imagino que muchos coincidiremos en que perder un hijo es una de las emociones mas terribles que podemos experimentar y no siempre logramos salir del lugar en el que nos deja… Sin embargo…

Hay un entendimiento que nos permite sobrevivir a las consecuencia de esa emoción.

Casi muero de un embarazo ectópico. Luego un embarazo sin embrión. Emociones complejas, que si le damos espacio a la vida, siempre encuentra formas de explicar que lo importante no es lo que nos pasa sino lo que hacemos con lo que nos pasa.
Esas experiencias me llevaron a escribir el libro ELIJO SER LUZ.
Pero fue el entendimiento de esas emociones lo que me ha permitido llegar hasta acá mas o menos sana emocionalmente.
Porque siempre siempre siempre, lo peor que te pasó en la vida, te pasó para dar espacio a que te pase lo mejor.

Es una regresión la que reafirmó este entendimiento en mi corazón.

La mujer llegó a la consulta intentado comprender por qué hace 4 años el bebé que concibió luego de un prolongado proceso de fertilización asistida murió luego de dos paros cardíacos en el momento del nacimiento.

Si yo misma no hubiera atravesado por esos procesos no hubiera podido dimensionar la emoción del ser mágico y maravilloso que la vida me ponía en frente.

La regresión se centró en ese punto.
Luego de mostrar imágenes simbólicas de la misión de la mujer en esta vida su SC se hizo presente para informar que el niño era una semilla estelar, al igual que ella y el padre, que había venido a corregir el rumbo de la vida de los padres (y muchas otras personas) y que además, necesitaba dejar su presencia energética en este plano. Nada más que eso. Y por eso vino y se fue.

Y vaya si había corregido el rumbo…

Si el bebé nace vivo y muere hay que emitir documento de identidad. Si nace muerto, no es necesario. El obstetra que atendió el parto le ofreció anotar que había nacido muerto. La madre no lo aceptó. Hizo el documento de identidad del niño. Lo registró como ser vivo, fallecido. Ella no entendía por qué había hecho eso, pero sintió que eso era lo que tenía que hacer.

Si no hubiera documento de identidad, no habría registro de la presencia de ese ser en este plano.
Con documento de identidad, hay registro en esta 3D de la presencia de ese ser en este plano.
Es a través de ese registro desde donde se abrió el canal para el ingreso de esa energía en esta 3D.

¿No es maravillosa la ironía de la otra dimensión?

Cuanto nos falta entender…

Estoy segura que con el tiempo, está mamá logrará dimensionar las razones que la llevaron a experimentar semejante conexión.
Y será ese el momento en el cual se diga a sí misma:

“lo peor que me pasó en la vida,
me pasó para dar espacio
a que me pase lo mejor”

¡¡¡ GRACIAS !!!!

No preguntes por quién doblan las campanas…

“Ningún ser humano es una isla en sí mismo;
cualquier ser humano forma parte del todo.
La muerte de cualquier persona me disminuye
porque yo tengo un vínculo con la humanidad,
así pues,
no preguntes por quién doblan las campanas;
doblan por ti.”

John Donne

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