Ayuda a otro planeta

Compañeros, llamada a la acción. Otra regresión mágica y maravillosa. Un ET azul experimentando la multidimensionalidad en un cuerpo humano. Humano de día, ET de noche. Persona común y corriente durante el día, trabajador por la salvación de su mundo de noche.
Un ET altooooo de cuerpo azul, manos con 4 dedos y ojos verdes trabajando con muchos otros en el Planeta Tierra durante la noche para la salvación de su planeta. Se está acabando el agua, desiertos sin agua, civilización casi extinguida en búsqueda de una solución. El Planeta Tierra tiene mucha agua. Iremos ahí para conseguir nuestra salvación. Durante el día vive en un cuerpo humano y tiene una experiencia humana, durante la noche se junta con sus compañeros en las zonas de cascadas del planeta y junta la energía que desprende el agua que cae para enviarla a su planeta y así poder ayudar a regenerar el agua y facilitar la vida, otra vez.

Cuantas historias suceden al mismo tiempo sin que tengamos la menor idea de lo que está pasando.
Cuantas aventuras estamos viviendo.
Cuantas vidas podemos salvar si tan solo recordáramos quienes somos y qué estamos haciendo acá.

¿Cómo podemos ayudarlos? – pregunté
En cada sonrisa, en cada alegría, en cada abrazo, desprenden energía de amor que nos ayuda con nuestro propósito. Esa energía facilita el transporte de la energía del agua a nuestro mundo – me dijeron.

Sin tan sólo pudiéramos comprender de lo que somos capaces…
Si pudiéramos ampliar nuestra visión hasta descubrir a cuantas otras civilizaciones alcanzan nuestros actos…

Estamos trabajando para eso.

Los estamos observando – dijeron.
Sólo levanten los ojos al cielo. Ahí estamos. Somos muchos. Observándolos – confirmaron.
Te estamos mirando – me dijeron.

Gracias a uds, humanos, por confiar en mi para acompañarlos en recordar su propósito.
Gracias a uds, no humanos, por apoyarnos en esta tarea, cualquiera sea.

Como le dijeron una vez a un voluntario… “alguien tenía que hacerlo”.
Se que no es fácil atravesar esta experiencia humana. Y se que los que vinieron sabían a qué venían. Pero no por ello la tarea deja de ser compleja y solitaria.
Pero…, alguien tenía que hacerlo. Así que gracias a todos esos valientes que se animaron a venir. Y gracias a los que nos apoyan.
A cada cual según su grado y misión.
De corazón a corazón.
Nos amo con el alma.

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