Así la vida nos lleva

Sólo si nos dejamos llevar o si no nos damos cuenta.
Acá va el inicio de una regresión, en la charla previa que no se graba.
Lamento no grabar las charlas previas y no tomar apuntes de ellas porque son MAGICAS.
Gracias a todos aquellos que me permiten escuCHARLAS.

Nunca se quien está del otro lado de la puerta cuando abro. La mayoría de las veces doy turno por mail con algunos días (meses ahora) de anticipación y no se si van a venir (a veces alguno que otro me deja colgada – mejor dicho, se pierde la oportunidad) o no.
Es la primera parte de la aventura… ver quien está del otro lado de la puerta.
Lo segundo es ir despejando el camino de perros y gatos…
Cuando lo logramos, subimos (hay que poder subirse toda la escalera de caracol) y nos sentamos a charlar, para luego entrar en el terreno de la magia.

Esta vez abrí la puerta sorprendida.
Había visto a la persona en un taller el sábado anterior y no tenía la menor idea que venía a la consulta. Pero, ahí estaba.
La parte que ella no sabe es que no pude sacarle los ojos en todo el taller.
Algo en ella me llamaba la atención.
Así es la vida…

Empieza contando su vida y yo comienzo a escuCHARLA.

Una persona de 32 años, acuario, tikún en cancer, como yo.
Originaria de un pueblo (30 mil habitantes) en una provincia argentina.
Cuatro hermanos.
Cuando tuvo que elegir que carrera seguir, quería medicina. Para ello se requería dejar el pueblo y mudarse a una ciudad. Pero unos meses antes su padre había perdido el trabajo y decidió que era más útil para su padre y la familia que se usen los fondos en un desarrollo laboral para su padre en lugar de pagar una carrera de medicina. Y así… decidió estudiar para maestra en ese pueblo.
Asi lo hizo…

Ahora que me doy cuenta, siempre hacía de apoyo escolar de mis compañeros en el colegio… dijo.

También la música estaba en su camino y viajaba con un conjunto de música tropical desde niña.
El resto de sus hermanos, todos fueron a estudiar lo que querían fuera del pueblo en el que nacieron.

Siempre hablamos de la cultura, y el proceso de socialización en esta sociedad. No importa que parte del mundo sea, siempre hay un dogma. Imaginate lo que es un pueblo…
Hay dogmas sociales muy estrictos para respetar (¿respetar? cumplir…) que condicionan toda tu vida cotidiana…
pueblo chico, infierno grande” dice el dicho.
Tikún cáncer: hay que respetar los mandatos de la tribu, cueste lo que cueste.
Evitar o evadir esos mandatos produce miedo… mucho miedo… y culpa… mucha culpa.
Aunque digamos la verdad… es acuario… ¿qué era eso de la culpa?…

A los 13 años surgió la bulimia en su vida.
Nunca nadie lo supo.
¿Sabés como funciona esa enfermedad? Vomitas… sí… vomitas todo… todo lo que comes…
Como cuando haces la limpieza con el ayahuasca, pero con alguna especie de trastorno psi, dicen los psicólogos.
A los 19 años y sin previo aviso, ni tratamiento, ni nada… dejó la bulimia.
¿Será que tenía que vomitarse todos los dogmas del pueblo?
Algo así surgió en la charla…

Para ese momento no había internet como hay ahora. La forma de comunicación eran esos chat de yahoo, por ejemplo. La “nena” usaba esos chat para intercambiar contactos y charlas. Pero, cuando decía de qué pueblo era, todas las charlas se terminaban rapidamente.
Un día, harta de padecer bulling inconciente casi cierra el chat cuando de repente le salta un chat privado.
Un “nene” de Buenos Aires.
Y se dijo a sí misma: Ahora verán todos estos que se creen tan porteños… Me la descargo con este pibe.
Y le mintió… le mintió su nombre, su lugar de residencia, y todo lo demás…
Aunque, así es la vida… esta vez el “nene” parecía bueno y tuvo que confesar…
Mira… no soy Julieta, ni soy de Avellaneda…

Y así comenzó la conversación, de casualidad (?), inesperada, impensada, incontrolada, imposible…
Sí, imposible era la palabra que empezaba a sonar.
Yo, una chica de pueblo, con él, un chico de ciudad… IM PO SI BLE…

Hasta que ganó un concurso de poesía y tuvo que irse del pueblo hacia una ciudad (pasando por Buenos Aires) a recibir el premio. Se fue con su maestra. Y organizó con el galán encontrarse en Buenos Aires, así, de paso.
Se encontraron, maestra de por medio, el candidato la esperaba con un cartel… ella le pasó por al lado y se dijo… y bue… vino hasta acá, como mínimo se merece un saludo.
El le dijo, cerrá los ojos que te traje un regalo…
Ella los cerró…
El la besó…
Y ella se tuvo que ir a recibir el premio a otra ciudad.

Recibió el premio y con el premio bajo el brazo tuvo que volver al pueblo, pasando por Buenos Aires…
Llegó, se tenía que quedar en la estación de buses por tres horas y se dijo… Y si lo llamo...
Pero claro, no tenía su teléfono. Solo sabía su mail, y su nombre, pero no tenía computadora… estamos hablando de hace algunos años… Era el 2000 mas o menos.

Vamos a buscar el teléfono y a llamarlo... se dijo.

Pidió la guía telefónica en un lugar público…
Tenemos 3 guías…
Deme las 3.

En la primera guía que tomó había cuatro personas con el apellido del candidato… las llamó a la cuatro, ninguna era.
En la segunda guía que tomó había 4 hojas con personas con el mismo apellido… menos mal que el apellido no era gonzalez… o rodriguez…

¿Y ahora? se dijo…

Bueno, usemos el azar… y posó su dedo indice en una persona de lista de alguna de las hojas que también eligió al azar…

Hola, ¿habla la mama de “el candidato”?
Si
¿Está el?
Si, ya te paso…

¿Mariano?
¿María?
¿Cómo conseguiste mi telefono?
Es una larga historia… me voy a quedar en la estación del tren por unas horas, ¿venís?

Y asi pasaron los siguientes cinco años…
Ella viviendo en el pueblo…
El viviendo en la ciudad…
Mandandose cartas por correo, cassette, mail, llamadas telefónicas y todo cuanto pueda ser encontrado para sostener la relación a larga distancia.
Hasta que ella decidió que no iba a irse a vivir a la ciudad entonces no era justo seguir sosteniendo las expectativas del candidato, quien ya le había confesado que él sabía que ella sería la madre de sus hijos.
Y terminó la relación… sí, por mail, por carta, por teléfono… en todas las formas.
Y él se resistió por meses a ese fin… hasta que no le quedó mas alternativa que aceptar la decisión de ella… y la soltó…

Eso, para mi, es AMOR INCONDICIONAL… soltar a alguien que amas porque no tenés la valentía de hacer lo que hay que hacer… Aunque estaría bueno tener la valentía… pero si no la tenés… no la tenés…

Y así pasaron los meses…
La noche anterior al cumple años de ella… pidió y pidió al universo una forma de saber qué era lo mejor…
Al día siguiente, en el pueblo, ella fue a trabajar como todos los días…
A la tarde, en su lugar de trabajo… se apareció él…

¿Mariano?
¿María?
¿Qué haces acá?
No se… ¿es tu cumple años? Anoche estaba preparando mi viaje para Córdoba y de repente supe que tenía que pasar a visitarte y decirte ¡Feliz Cumple!… Llegué a tu casa y la vecina me dijo que se habían ido de vacaciones… pero insistí y me dijo que toda la familia se había ido de vacaciones menos vos… y me dio la dirección de tu trabajo y acá estoy…

A los seis meses, ella estaba viviendo en Buenos Aires.

Hoy todavía siguen juntos.
Y hay mil detalles en esta historia que no puedo contarte porque sería un libro, una historia de amor.

Pero lo que sí puedo decirte es que:

1. no pierdas el tiempo buscando… relajate y disponete a recibir o encontrar lo que el universo te tiene preparado…

2. la vida sabe la forma de hacer que te encuentres con lo que te tenes que encontrar y de que te separes de lo que te tenes que separar… no pierdas tu tiempo resistiéndote…

4. el universo te suministra solo lo que puedes aceptar… recuerda comunicarle al universo lo que aceptas …

¿Que le dijo el Yo Superior?
Que ha venido a sanar… por supuesto… pero no en la forma en la que este mundo está acostumbrado a hacerlo…
Esa es la mejor parte… pero no es para este post.

Gracias con el alma.

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Un comentario sobre “Así la vida nos lleva

  • el 28 junio, 2014 a las 10:13 pm
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    Eres mi maestra te sigo hace poco.Estoy en el despertar y aprendo muchisimo contigo.
    Muchas gracias.

    Respuesta

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